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Watermatic

 

Agarro el teléfono, todo normal. Entro al baño en estas piezas exclusivamente dedicadas en el extranjero donde el espacio se consagra al retrete. No, no hay lavamanos. Debes salir del trono con las manos sucias. En fin, todo normal. Me siento y relajo, teléfono en mano obviamente, y repaso algunas novedades de la prensa internacional. Solo hasta ese momento sigue todo normal. Pero súbitamente, en el silencio de baldosa blanca que usualmente es solo interrumpido por algún gas a presión o elemento gravitacional que rompe la tensión superficial del agua: se activa la bomba de relevo de aguas usadas y termino parado de un salto con taquicardia miembro colgando y pantalones pegados a los zapatos pensando en que la puta bomba me podría haber succionado la cosa más importante que tengo para mi descendencia. Probablemente la mayoría de la gente en Sudamérica no sabe que es una bomba de ese tipo. Simplemente es un succionador y moledor de los desechos del retrete que envia a fuerza bruta el contenido hacia las alcantarillas. Una breve búsqueda en internet da algunas luces respecto a que estos aparatos son necesarios cuando la gravedad no hace su pega. Yo me cuestiono fuertemente la verdad de ese argumento porque si un retrete en un 3er piso necesita una bomba para hacer caer la ruinas del arte de la cocina… es algo equivalente a poner en juicio la ley de la gravedad. En fin, tengan en cuenta que la maquinitas antiguas meten harto ruido (las nuevas que se promocionan en los folletos actuales vienen con motor “silencioso”), son intempestivas y visibles. Así que si se encuentran con una, siéntense en modo alerta, estén atentos a que en cualquier segundo el sensor se dispara, la bomba absorbe y el rey debe escapar del trono por muy concentrado que esté.

Véase: Watermatic

 

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